Thursday, January 18, 2007

Algunas opiniones sobre su obra



LA CIUDAD CONTIGO

Paredes, tal como ha transcurrido la literatura tachirense hasta la hora contemporánea, se ha convertido en el poeta por antonomasia de San Cristóbal. Nadie como él ha elevado la ciudad a estratos tan líricos. El Quijote y San Cristóbal –ya lo dijo en labios de Laín Sánchez– han sido los encuentros más grandes de su vida. En toda la obra del bardo se levanta, en alto relieve, su adoración por la ciudad: en sus poemas, en sus ensayos, en sus estampas. Pero hay un libro especial en este sentido. Un libro singular, único en su especie en nuestras letras. Es La ciudad contigo. Es un poemario –como es de suponer– escrito en prosa. Para adentrarse en el alma de la ciudad, que es su paraíso, el poeta, como visitante de esferas celestes, se acompaña de una fascinante, dulce y espiritual mujer y musa. Es Brígida Baldó. Ella, algunos momentos, hace las veces de Beatriz, otras de Dulcinea. Pero siempre está presente, en cuerpo y alma, con sus sentidos y con su espíritu. Está en cada instante, frente a cada rostro, ante cada voz de la ciudad. El trovador –de la mano, y unido al alma de Brígida– va visitando cada plaza, cada calle, cada fuente, cada estatua. Sale y enhebra madrigales en los alcores, junto al “río tutelar”, frente al “arpa gigantesca” del Puente Libertador. Vive momentos fundacionales en la Plaza Juan Maldonado y penetra en la Catedral para vigorizar su estro con la seguridad de San Cristóbal y el martirio de San Sebastián. Su plectro se enerva de entonaciones de aventura, y entonces se da a la ronda por los caminos, por las aldeas, por los balcones naturales, poseído de una alacridad que le hace ver más hermosos y floridos los bucares y apamates, los limoneros y las rosaledas. En el ramillete cautivante de sus poemas, el trovador coloca nombres a toda cosa, a todo motivo, a toda imagen: allí el templo del Divino Redentor, la Torre Josefina, el Salón de Lectura, la Cuesta de Filisco; allá Cordero, Paramillo y Zorca; Palmira, la Colina de Toico y el Cerro del Cristo. El poema se inunda, además, con los elementos sustanciales de San Cristóbal: sus cocuyos, sus cometas y sus trompos; sus gorriones, surrucucos y copetones. Cualquier objeto de la ciudad, cualquiera de sus destellos, cualquiera de sus animados integrantes, hacen pulsar la lira. Nunca antes, San Cristóbal, había sido recinto poético de tanta variabilidad y de tanta intensidad. En este sentido –igualmente– Paredes supera a todos los poetas que han existido hasta hoy en nuestra literatura. Y, siempre, a medida que una estrofa del prosador –es decir, una estampa– se entreteje con la otra, surge, poderosa, la comunión del poeta con San Cristóbal y la comunión con su ideal compañera. Por eso, el bardo expresa, que la ciudad, por intermedio de la lengua rumoreante del surtidor, le ha estado hablando. Brígida contesta que podrían quedarse oyéndola por toda la eternidad. El poeta concluye su concepto. Confiesa que él siente, con exactitud, lo mismo. La ciudad contigo es el poema más bello y completo que hasta ahora se ha escrito a San Cristóbal.

Fuente: J. J. Villamizar Molina, “Pedro Pablo Paredes en la literatura tachirense”, en: Pedro Pablo Paredes. Breve antología en verso. 2a. ed. San Cristóbal: Gobernación del Estado Táchira, Dirección de Cultura y Bellas Artes, 2000, pp.26-27.


PUEBLOS DEL TÁCHIRA

Las letras de Pedro Pablo Paredes se han formado en las praderas intelectuales más propicias: los libros y el pueblo cuotidiano. Son las fuentes naturales para un escritor. Son fuentes y una fuente, la misma corriente de la lengua, vivo el pueblo en la tradición literaria, activa la escritura en las aguas del habla popular. Porque este excelente escritor ha leído con pasión y atención los mejores libros de nuestro idioma, ha podido escribir Leyendas del Quijote (1976) y Tema con variaciones (1975). Porque este clarísimo escritor de lengua española ha conocido, compartido y convivido con el pueblo venezolano, ha escrito Emocionario de Laín Sánchez (1965), y esta mata de limones dulces que titula Pueblos del Táchira.

Pedro Pablo Paredes es un poeta, en consecuencia un escritor de profunda vocación. La poesía estará siempre presente en la literatura. La prosa de un poeta gana sensibilidad. Cuando escribe ensayo sale de sus terrales la poesía, la emoción, la fragancia de los lugares más suaves y hermosos de la tierra tachirense, a cuyo amor aquí dedica su prosa, agua clara y fresca.

Podría ensayar, con estos textos, una lectura a propósito de la identidad venezolana, a propósito de la lengua propia de nuestro pueblo, el español. La lengua es portadora de la identidad. La identidad está consustanciada con el idioma. En estos textos de lengua española encontrará usted la más preclara estirpe del idioma: “La más humilde de las palabras, aldea, tomó de repente y por obra y gracia del genio lírico, categoría suprema” (Aldea en la niebla). Proviene del cultivo de y del culto a los clásicos, desde los más antiguos, en la tierra creadora del idioma, hasta los más recientes, aquí mismito, en la tierra hacedora del idioma.

Pero en estos textos encontrará quien quiera leerlos el modo propio del pueblo: “Entramos en Borotá con suficiente tempranía” (Mañana en Borotá). El equilibrio entre la tradición escrita y la fuente cuotidiana, constituye el gran secreto de este escritor, quien ha logrado de este modo convertirse en portador, en sus letras, de todo el ser de la identidad del pueblo venezolano en su cimera expresión cultural.

Fuente: Guillermo Morón, Presentación, en: Pedro Pablo Paredes. Pueblos del Táchira. Caracas: Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 1982, pp. 9-10.


EMOCIONARIO DE LAÍN SÁNCHEZ

Libro que esperaba una reedición masiva este Emocionario de Laín Sánchez, de Pedro Pablo Paredes, en el cual se cuenta la historia viva y vivida de Los Andes venezolanos, desde la punta del pico Bolívar hasta La Raya, esa ilusoria razón geográfica que demarca linderos estadales, pero con tanta gallardía que se nos vuelve savia cada párrafo, cada página, cada crónica.

En alguna oportunidad hubimos de decir que Viaje al amanecer de Mariano Picón Salas y Emocionario de Laín Sánchez de Pedro Pablo Paredes, son los dos grandes libros de nuestra tierra andina, conllevando un amasijo de cariñosas unturas por sobre la piel de toda Venezuela. Entre los dos, insoslayables escritores, le dieron en nuestras regiones del frailejón y de los páramos, los toques finales a la biografía del monumento inconmensurable en que hemos nacido.

Pedro Pablo tiene en Emocionario de Laín Sánchez, vuelo y fatiga desde cuando con la greda fresca podíamos hacer pájaros y hombres, bestias y niños, cerca de la quebrada o debajo de la sabrosa lluvia vespertina; y tiene oración de “salve reina y madre” y “alabado seas Señor” desde el candor de las mujeres campesinas que ven su futuro y su pasado a través de los cristales casi amargos de los desfiladeros, o que se duermen con el embrión adentro, pensativas y frescas, al arrullo del río poético que se desliza, despreocupadamente por entre riscos y mesetas.

El escritor azoriniano –porque Azorín es compañero suyo en la grandeza de la palabra escrita– creó este libro para la posteridad: es una obra inmortal, casi divina, en donde se moja de rocío la punta del alma informe o se desliza por el rostro de alguna dama enamorada una furtiva lágrima del tamaño de la perla más grande. Un libro de incalculables alcances, con la historia de Los Andes atragantada en varias geografías, especialmente en la de don Felipe Massiani: la geografía espiritual, y en otras: la del abrevadero de los pequeños cuadrúpedos, que cientos de kilómetros más abajo es el caudaloso río; la de la musicalidad entre las selvas y cerca a los despeñaderos; la del camino que no termina nunca o la del camino que de tanto andar sosteniendo pisadas resuelve quedarse frente a la puerta grotesca de un barbecho o frente a la choza humilde de un ermitaño, perdido en la lejanía de los azules de cielo y de montaña, con la luenga barba y las cotizas de rejo en cruz como para alejar los mitos con las brujas de escoba por corceles.

Fuente: Rafael Ramón Castellanos, Prólogo, en: Pedro Pablo Paredes. Emocionario de Laín Sánchez. 3a. ed. Caracas: Presidencia de la República, 1982, pp. 1-2.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home